Dios nos pone con un propósito

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objetivo de dios¿Estás enfermo y cansado de tu trabajo? ¿Le gustaría poder ganar el premio mayor de Mega-Millions y escapar al paraíso, para nunca volver a trabajar? Si es así, tal vez sea necesario algún pensamiento y una nueva perspectiva con respecto a su propósito de parte de Dios.

Lo que quizás no se dé cuenta es que Dios le dio a la humanidad un propósito. Él dotó a los humanos de la naturaleza para trabajar desde el principio. No podían escapar de ella, ni siquiera en el cielo.

En los capítulos 1 y 2 de Génesis, Dios creó dramáticamente el universo y todo lo que hay en él. Habló de los cielos, los planetas, las estrellas, las plantas, los animales y finalmente los seres humanos. Al final de todo esto, después de seis días de la creación, Dios se agradó mucho de su creación y descansó el séptimo día.

Dios emitió un mandato importante al final de su creación. Él le dijo a Adán y Eva, “…dominad en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). Esencialmente, Dios le otorgó a la humanidad la autoridad para gobernar lo que acababa de crear.

Así que Dios hizo algo maravilloso. Creó un jardín del paraíso - en un lugar llamado Edén. Y Dios le dio a los primeros humanos un propósito.

Dios le dio a Adán un propósito

Génesis 2:15 nos dice que "...Jehová Dios tomó al hombre y lo puso en el Jardín del Edén..." Dios pudo haberlo colocado en cualquier parte de la faz del planeta. Podría haberlo dejado caer en algún lugar de un área salvaje y observarlo desde arriba mientras se las arreglaba solo.

¿Te imaginas lo frustrante que hubiera sido sin la ayuda de Dios? Estoy seguro de que Adam habría pensado: “¿Cuál es mi propósito? "¿Por qué estoy aquí?" "¿Que se supone que haga?"

Pero ese no fue el caso. Dios le ofreció a Adán guía y dirección en cuanto a lo que iba a seguir. Y está claro que Dios estuvo directamente involucrado en el fin de la humanidad.

Este pensamiento debería tranquilizarnos mucho. Asimismo, Dios tiene lugares específicos para nosotros y donde Él quiere que estemos en ciertos momentos de nuestras vidas. Debemos confiar en Él para que nos guíe y nos dirija a estos lugares cuando Él esté listo.

trabajar en el paraiso

El panorama general aquí es que estamos colocados donde Dios quiere que tengamos un propósito claro en mente. Mire nuevamente Génesis 2:15 - "Entonces el Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el Jardín del Edén cuidarlo y mantenerlo.” “Mantener y mantener” significa trabajo.

No había arrastre en el paraíso. No parece que el Jardín del Edén se hubiera arreglado solo si Adán y Eva hubieran estado sentados todo el día. No, había trabajo que hacer.

Ahora, no sé cuál era ese trabajo. El mundo todavía estaba en un estado de perfección en este punto. Seguramente no había malas hierbas que arrancar, plagas que controlar o riego que llevar a cabo como en los jardines de hoy. Pero el mensaje aquí es claro. Tenían responsabilidades relacionadas con el trabajo de algún tipo.

Adán y Eva no estaban allí solo para holgazanear y disfrutar de los frutos del cielo todo el día. Debían ser mayordomos de lo que Dios les había dado. Era su objetivo.

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Dios y tu propósito

Entonces, ¿dónde te ha puesto Dios? ¿Está frustrado con su situación laboral actual por alguna razón? ¿Se afloja en el trabajo debido a esta frustración? ¿Hacerlo rápidamente a expensas de la calidad? ¿Sueñas con lo que es más verde al otro lado de la cerca?

Si es así, considere estos pensamientos:

  1. Dios quiere usarnos para un cierto propósito. Nos pone donde se nos necesita en un momento dado. Puede ser largo o corto. Pero Él está intensamente involucrado en el proceso de dónde debemos estar.
  2. Estar perpetuamente inactivo no debe entrar en nuestro pensamiento. Dios inculcó en el hombre la necesidad y el deseo de trabajar. Resiste la tentación de volverte perezoso y sigue con tu vida.
  3. Nuestro trabajo debe realizarse con pasión y excelencia, sin importar lo que pensemos al respecto en un momento dado. Tenemos que ocuparnos de nuestros asuntos (responsabilidades) en el trabajo mientras estemos en ello.
  4. Si bien está bien soñar y planificar una mejor posición profesional en el futuro, tenga en cuenta que el tiempo de Dios para tales avances profesionales tiene prioridad sobre nuestras reacciones emocionales e impulsivas de cambio de carrera. No se interponga en el camino de Dios si le ordena quedarse donde está o si quiere trasladarlo a otro lugar.

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Cuando tenemos estas ideas en mente, entonces, al igual que Adán y Eva, podemos encontrar placer en el trabajo al que Dios nos llama. Podemos cumplir el propósito de Dios para nosotros donde estemos.

Deje un comentario o responda una pregunta a continuación: ¿Está satisfecho con su trabajo actual? ¿Qué piensas del propósito que Dios ha puesto en tu vida?

Foto cortesía de Dylan Nolte en Unsplash

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